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Conservatorio virtual sobre Charlie

“El 13 es un buen día!” Charlie anticipó la fecha de su muerte repetidamente. Hoy en el 57 aniversario de su Noche Pascual, cumplo mi promesa de presentar mi libro a su excelsa memoria en el Conversatorio virtual de 7-9 pm.

Unete al CONVERSATORIO VIRTUAL con el autor Luis R. González Argüeso
Cuándo: lunes, 13 de julio de 2020
Hora: 7:00-9:00pm Puerto Rico (AST)
Dónde: Plataforma ZOOM

Opciones para conectarse:

  1. En la fecha y hora indicada oprime el siguiente enlace (link)- haz click al enlace
    https://us02web.zoom.us/j81074993103?pwd=YXJEVi9KNWRudnpESWp0RzR3MXdQQT09

Al oprimir el enlace (link), los llevará a una pantalla solicitando permiso para conectar a zoom, oprimen Open Link y eso los lleva a la pantalla de Zoom.

Estarán esperando en una salita hasta
que se les dé acceso a la sesión.

  1. Puede entrar a http://zoom.us/join , y entrar los siguientes datos según se los solicite:

Meeting ID: 810 7499 3103, haga click al botón y acepte entrar al enlace de zoom. Si se lo pide, este es el Password: 293014

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Celebración del patrón del CBCMR

Celebramos el día de nuestro patrón, Beato Carlos Manuel Rodríguez, el 4 de mayo.

Beato Carlos Manuel Cecilio Rodríguez Santiago “Charlie” (1918 – 1963)

Carlos Manuel Rodríguez nació en Caguas, Puerto Rico, el 22 de noviembre de 1918, hijo de Manuel Baudilio Rodríguez y Herminia Santiago, ambos de familias numerosas, sencillas y de gran arraigo cristiano. Fue bautizado en la Iglesia Dulce Nombre de Jesús en Caguas el 4 de mayo de 1919. Fue el segundo de cinco hermanos: dos hermanas se casaron, otra es religiosa Carmelita de Vedruna y su único hermano es sacerdote benedictino y Primer Abad puertorriqueño.

Cuando “Charlie” tenía seis años, un voraz incendio consumió la modesta tienda del papá y la vivienda de su familia. Como resultado, perdieron todo y se vieron precisados a mudarse a casa de los abuelos maternos. Aquí, Carlos Manuel vivió en estrecho contacto con su abuela Alejandrina Esterás, una “santa mujer” al decir de quienes la conocieron. Manuel Baudilio, el padre, sufrió con resignación, sin perder su fe, esta pérdida y tras una larga enfermedad, murió en 1940. Doña Herminia, al no estar en su casa propia se impuso a sí y a sus hijos un celoso respeto y hasta cohibición, de quien está en casa ajena. Esto influyó en el carácter reservado y tímido de sus hijos. Pero Herminia tenía la virtud de la serena alegría iluminada por la fe dada su familiaridad con el Señor en la Eucaristía diaria. Es así como las primeras lecciones en la fe católica y las vivencias de esa fe las recibe y experimenta Carlos desde muy temprano en el seno de su propia familia. A los seis años comenzó su vida escolar en el Colegio Católico de Caguas, en donde permaneció hasta octavo grado.

Allí conoció a las Hermanas de Notre Dame y cultivó una especial amistad con ellas durante toda su vida. Bajo la tutela de éstas y de los Padres Redentoristas, desarrolla su primera educación formal, humanística y religiosa; recibe a Cristo por vez primera en la Sagrada Eucaristía que marcaría un amor para siempre; se hace monaguillo y posiblemente siente el llamado inicial a una vida de entrega total a Cristo. Como monaguillo, empieza a degustar las riquezas de la fe a través de la sagrada liturgia de la Iglesia.

Se gradúa de octavo grado en 1932, siendo el primer honor de su clase y obteniendo la medalla de religión. Pasa entonces a cursar estudios en la escuela superior pública Gautier Benítez en Caguas. Durante el segundo semestre de ese curso escolar empieza a notar los primeros síntomas de una enfermedad que sugería un trastorno gastrointestinal: colitis ulcerosa. Este habría de causarle muchísimos inconvenientes por el resto de su vida, y se iría agravando paulatinamente. Ello jamás llegó a doblegar su espíritu de entrega a Cristo y a Su Iglesia.

Más tarde, renueva su contacto con las Hermanas de Notre Dame y los Padres Redentoristas, esta vez en la Academia Perpetuo Socorro en el sector Miramar de San Juan, donde cursa su tercer año de Escuela Superior (1934-35), pero su salud le impide continuar. Vuelve a Caguas, trabaja por algún tiempo y por fin termina ambos cursos, el comercial y el científico, en su cuarto año en la Gautier Benítez en 1939.

Se desempeña como oficinista hasta 1946, cuando decide iniciar estudios hacia un bachillerato en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, y logra completar un año. En 1947, a pesar de haber aprobado con excelentes calificaciones todas las materias y pese a su amor por los estudios, una vez más su salud le impide estudiar formalmente: esta vez, de manera definitiva. Sin embargo los estudios jamás terminaron para “Charlie”, como ya empezaban a llamarlo sus amigos en la UPR. Él era un lector voraz. Todo le interesaba: las artes, las ciencias, filosofía, religión, música… De hecho, tomó clases de piano tan sólo un año, pero su interés le llevó a continuar por sí solo, hasta tocar no sólo el piano, sino además, el órgano de la Iglesia… ¡La música sacra que tanto aprendió a amar!

Otro de sus grandes amores era la Naturaleza. Desde niño acostumbraba a pasar las vacaciones de verano en el campo. Solía ir con hermanos y primos de pasadía, al río o a la playa. Ya de adulto organizaba junto a sus hermanos, caminatas de un día al campo; ligero de equipaje, frugal el alimento, pero abundante el deseo de comulgar con la creación entera.

Carlos Manuel trabajó como oficinista en Caguas, Gurabo y en la Estación Experimental Agrícola, adscrita a la UPR de Río Piedras, donde además traducía documentos. Empleaba casi todo su modesto salario en promover el conocimiento y el amor a Cristo, especialmente a través de la Sagrada Liturgia. Por eso, se afanaba en traducir artículos que leía sobre la materia y que él editaba para nutrir dos publicaciones a manera de folletos mimeografiados, Liturgia y Cultura Cristiana, tarea a la que dedicaba incontables horas de trabajo.

Cada vez más convencido de que la liturgia es la vida de la Iglesia (a través de la oración, la Proclamación de la Palabra, la Eucaristía y los misterios de Cristo o sacramentos), organiza en Caguas un “Círculo de Liturgia” junto al P. McWilliams y luego, en 1948, funda junto al P. McGlone el coro parroquial Te Deum Laudamus.

En Río Piedras, donde sus hermanos Pepe y Haydée eran ya profesores de la UPR, Carlos realiza su ardiente deseo de dar a conocer a Cristo entre profesores y estudiantes de ese centro docente. Al ampliarse el grupo de sus “discípulos” se mueve con ellos al Centro Universitario Católico, organiza otro Círculo de Liturgia (más tarde llamado Círculo de Cultura Cristiana). Continúa con sus publicaciones y organiza y da forma a sus célebres “Días de Vida Cristiana” junto con los universitarios a quienes desea que entiendan y gocen los tiempos litúrgicos. Participa en paneles sobre diversos temas, siendo él el portaestandarte de la vida litúrgica y el sentido pascual de la vida y la muerte en Cristo. Organizó grupos de discusión en varios pueblos y participó en la Cofradía de la Doctrina Cristiana. Otras organizaciones católicas en las cuales participó fueron la Sociedad del Santo Nombre y los Caballeros de Colón. Impartió catequesis a jóvenes de escuela superior, aportando él todo el material que mimeografiaba sin descanso para suplir las limitaciones económicas de sus jóvenes alumnos. Defendió y promovió con fervor extraordinario entre obispos, clero y seglares, la renovación litúrgica de la Iglesia a través de la participación activa de los fieles, el uso del vernáculo y, muy especialmente de la observación de la Vigilia Pascual, felizmente restaurada por SS Pío XII, para regocijo de “Charlie”. Todo ello, antes del Concilio Vaticano II, de ahí que se le llame apóstol pre-conciliar de lo que vino a ser Sacrosanctum concillium

Muchos testimonian su desarrollo vital de la fe gracias a la formación que les impartió Carlos Manuel unido a su modelo de entrega y servicio. Varios agradecen a su ardiente celo por Cristo el haber despertado en ellos su vocación religiosa. Quienes lo buscaban para aclarar sus dudas o conseguir el fortalecimiento de su fe, no quedaban defraudados. Acercarse a Carlos Manuel era como allegarse a una luz que va iluminando cada vez más la perspectiva y el sentido de la vida a medida que se le conocía mejor. La alegría cierta de la Pascua traslucía siempre en su mirada y en su sonrisa y una notable fortaleza espiritual trascendía su frágil figura. La firme convicción de su fe vencía su natural timidez y hablaba con la seguridad de Pedro en Pentecostés. A pesar de su salud quebrantada por tantos años, ninguna queja nubló la alegría con que enfrentaba la vida y nos recordaba que el cristiano ha de ser alegre porque vive la alegría y la esperanza que Cristo nos regaló con Su Pascua: VIVIMOS PARA ESA NOCHE.

Sus fuerzas físicas decaían, pero jamás su espíritu se doblegó. Vivía cada momento superando calladamente su dolor con el gozo profundo de quien se sabía resucitado. Minada finalmente su salud por la enfermedad que se diagnosticó como un cáncer terminal del recto, tras una larga operación en marzo de 1963, padeció “la noche oscura de la fe” pensándose abandonado de Dios. Antes de morir, re-encontró con emoción la Palabra que estuvo perdida, la que le había dado sentido a su vida. Su paso a la vida eterna fue el 13 de julio de 1963. Tenía 44 años. “El 13 es buen día” – había dicho antes, sin que tuviésemos noción de lo que ello significaba. Ahora sabemos.

El Proceso de Carlos fue meteórico: Iniciado en 1992, su positio sobre virtudes heroicas llevó a que se le declarase Venerable el 7 de julio de 1997. El milagro, para su beatificación (curación de un linfoma maligno de Hodgkins en 1981) fue aprobado por SS Juan Pablo II el 20 de diciembre de 1999: ¡En tiempo récord (tan solo ocho años) y por actores laicos!

(Biografía del Vaticano) 

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¡Recordando a nuestro Beato Carlos Manuel!

Un día como hoy falleció el Beato Carlos Manuel Rodriguez Santiago en olor de santidad el 13 de julio de 1963.

Empezó su vida religiosa a los 24 años de edad, siendo estudiante universitario y teólogo. A la edad de 38 años ingresó como laico benedictino, y fundó en 1944 el “Centro Universitario Católico” de Río Piedras, la cual dirigió hasta su deceso. Fue autor de muchos libros sobre temas religiosos, desde apologética hasta mariología.

Carlos Manuel o “Charlie”, como lo llamaban sus amigos, se destacó no sólo por su trayectoria académica, sino también por su amor a Cristo y la Santa Eucaristía.

Murió de cáncer intestinal, en Río Piedras, en 1963, a la edad de 44 años.

El proceso de canonización fue iniciado en 1992. Fue declarado venerable el 7 de julio de 1997. El 20 de diciembre de 1999 se le aprueba el milagro atribuido a su intercesión por el Papa Juan Pablo II. El milagro consistió en la curación de un linfoma maligno no-Hodgkins en 1981.

Su beatificación fue el 29 de abril de 2001 por el Papa Juan Pablo II en Roma.

Palabras del Papa Juan Pablo II en la homilía de la misa de beatificación:

“Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor” (Jn 21, 12). Cuando los discípulos lo reconocen junto al lago de Tiberíades, se afianza su fe en que Cristo ha resucitado y está presente en medio de los suyos. La Iglesia, desde hace dos milenios, no se cansa de anunciar y repetir esta verdad fundamental de la fe. La experiencia del misterio pascual hace nuevas todas las cosas, pues como cantamos en el Pregón pascual: “Ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes”. Este espíritu animó toda la existencia de Carlos Manuel Rodríguez Santiago, primer puertorriqueño elevado a la gloria de los altares. El nuevo beato, iluminado por la fe en la resurrección, compartía con todos el profundo significado del misterio pascual repitiendo frecuentemente: “Vivimos para esa noche”, la de Pascua. Su fecundo y generoso apostolado consistió principalmente en esforzarse para que la Iglesia en Puerto Rico cobrara conciencia de este gran acontecimiento de nuestra salvación. Carlos Manuel Rodríguez puso de relieve la llamada universal a la santidad para todos los cristianos y la importancia de que cada bautizado responda a ella de manera consciente y responsable. Que su ejemplo ayude a toda la Iglesia de Puerto Rico a ser fiel, viviendo con firme coherencia los valores y los principios cristianos recibidos en la evangelización de la isla.

Su proceso de canonización está abierto.

La festividad en Puerto Rico fue movida al día de su Bautismo, mayo 4, para que fuera cercana al tiempo de Cuaresma.

“VIVIMOS PARA ESA NOCHE”

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¡Día del Beato Carlos Manuel!

¡Hoy celebramos el día del Beato Carlos Manuel, patrón de nuestro Segundo Hogar! Sigamos su ejemplo de humildad y espiritualidad: “Vivimos para esa noche.”

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